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Visita al Mercado de Atarazanas

Atarazanas

Situado en el distrito centro de Málaga, el Mercado de Atarazanas se sitúa en los terrenos de un antiguo taller naval de la época Nazarí. En el espacio que ocupa el actual mercado, se han desarrollado a lo largo de la historia distintos usos, entre ellos los de cuartel y hospital militar. En 1822 empiezan las peticiones para demoler parte del edificio (sus torreones) porque impedían el paso por la zona. El 31 de octubre de 1840 la Diputación Provincial falla a favor del Ayuntamiento el derribo de los torreones. En 1868, la Junta Revolucionaria decretó la demolición de los restos de las murallas para dar trabajo a las clases pobres, y la construcción de un mercado, ya que la ciudad tenía varios lugares de venta pero todos al aire libre, lo que era poco higiénico.

Tras el proceso de amortización llevado a cabo, el Ayuntamiento pasó a ser propietario del mismo, decidiéndose el levantamiento del Mercado Central de la ciudad que recibiría la denominación de Alfonso XII, también conocido por el Mercado de las Atarazanas, tomando el nombre del edificio musulmán cuyo solar vino a ocupar.

Edificio emblemático de Málaga

El mercado presenta una planta ligeramente trapezoidal estructurada en tres naves. Consiste en un esqueleto metálico realizado en una gran parte por el hierro proveniente de la vieja industria siderúrgica sevillana, (concretamente de la Fundición de San Antonio, ubicada en calle San Vicente de Sevilla y que fue también la que construyó el famoso puente de Isabel II de la capital hispalense, más conocido por “el puente de Triana”) cerrado con piedra y mampostería. En su fachada principal, que antaño daba al mar, figura la portada de acceso nazarí recompuesta 25 metros hacia delante de su ubicación original. En la parte posterior esta portada se corresponde con otra metálica en forma de frontón triangular a la que se abre un gran arco de medio punto con cristalera. Como otros mercados de hierro del siglo XIX en España, el de Atarazanas se inspiró en el Mercado de Les Halles de París. Las albanegas se decoran con tondos representando unas, peces y cornucopias, y otras, un rostro humano. El resto de la superficie aparece recubierta de ataurique finamente moldeado en hierro. Es un edificio ejemplo de eclecticismo arquitectónico.

En el edificio original se abrían siete arcos, de los cuales el más monumental, de herradura y apuntado, es el que se halla integrado en el nuevo mercado. Los escudos de este arco permiten situarlo en la época nazarí, durante el reinado de Mohamed V (13541391).

Rehabilitación de 2008-2010

A principios de 2008 y hasta abril de 2010 se desarrollaron obras de rehabilitación del mercado. Las nuevas obras han servido para mejorar el equipamiento del recinto, renovar los puestos, sustituir los techos por un tejado translucido y de apariencia semejante a los originales (de antes de la reforma de 1966) y también han incluido la puesta en valor de la Puerta de Atarazanas y la cata de los restos arqueológicos aparecidos en el subsuelo. En las obras de restauración se han incluido los 108 paños de la vidriera realizada por los hermanos Atienza en 1973 que representan distintos monumentos de la ciudad.1

Interior

Hoy por hoy el Mercado es un punto  referente de la Gastronomía Malagueña. Y no sólo por los negocios que sirven comida dentro del mismo, sino por la calidad y variedad de los puestos del mercado. Se puede encontrar de todo lo necesario para una receta de proximidad. El ambiente y el bullicio propio de una ciudad andaluza se puede palpar desde que entras por cualquiera de sus majestuosas puertas. Frutas y verduras bien delimitadas de las carnes y pescados. Todo los productos de la zona a mano.

Incluso el Mercado está dotado de pequeños lugares donde degustar platos típicos. Frituras malagueñas que hacen la delicia de los turistas, que la suelen acompañar con una cerveza o un vino. El mercado rebosa gente y ganas. Aunque hay un par de lunares que comentar y que no son de feria.

No todo es de color en este mercado. No se puede obviar el olor por la mala gestión de los residuos. A quien se le ocurrió la idea de enterrar la basura en contenedores bajo el suelo habría que hacerle tomar una comida junto a este contenedor. Tapeamos a 30 metros de él y el olor nauseabundo nos retrotrajo a lugares donde la basura se acumula en las calles. Nos fastidió el momento.

Y es que no se entiende como en la capital del turismo, en la ciudad líder de la Costa del Sol aun no se han tomado medidas para solucionar este tema. En todos los países del primer mundo se ha dejado de acumular las basuras orgánicas en las calles y se han puesto soluciones a tal efecto. No entendemos como aun estamos en esta situación en un Mercado que debe ser referente del turismo mundial.

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